Desde
hace ya algún tiempo rondaba por nuestras cabezas inquietas la idea de
ascender al Aneto por una vía de escalada. Hace un año aproximadamente,
leí una artículo en Barrabés, en el que se hacían eco de una nueva
apertura en la cara sur del Aneto, por la vertiente de Llosás.
La vía en concreto, había sido abierta por Francisco Carmona y Felix Gómez en Agosto del 2006. Pongo el link del artículo:
http://www.barrabes.com/noticias/articulos.asp?id_articulo=4974
Consistía
en 7 largos de dificultad moderada (V, V+, III/IV, III/IV, III/IV,
II/III, III/IV) respectivamente. Enseguida reenvié el artículo buscando
gente motivada para repetir la vía. La verdad es que parecía una
propuesta interesante: por el ambiente de la vía y su situación, la
larga aproximación, la soledad casi asegurada, el tipo de escalada
alpina y limpia y sobre todo porque era una manera elegante de subir a
la masificada cumbre del Aneto.
Hace apenas un mes ya habíamos
pensado darle un tiento a esta ruta, pero el tiempo tormentoso que
anunciaban en Pirineos nos hizo desistir y cambiar rumbo a las soleadas
paredes de Terradets.
Finalmente el fin de semana pasado, se
juntaron las condiciones necesarias para que pudiésemos intentarlo al
menos: buen tiempo en Pirineos, Javi "Motivation Man" con un fin de
semana libre y sin compromisos y mucha paciencia de Raquel para dejarme
ir de nuevo.
Total que el viernes salí de Madrid, en dirección a
Benasque donde había quedado de nuevo con Javi, que salió desde
Toulouse algo más tarde que yo, pero con igual de ganas.{mosgmap mapid=1}
El viernes
a las 21h ya estábamos en el “Chamonix” del Pirineo, dejamos los coches
en el camping del Plan de Senarta (1371m) preparamos el material y bien
cargados nos pateamos la GR11 durante dos horas hasta el refugio/cabaña
del Puente Coronas (1970m).Nos buscamos un hueco en la cabaña donde ya
dormían unas cuantas personas y nos dormimos soñando en lo que nos
esperaba al día siguiente.
A las 5 de la mañana sonó la alarma (como
nos gusta madrugar!!), desayuno rápido y preparación del material.
Tomamos la decisión de subir una sola mochila para los dos, pensando
erróneamente como se demostraría después, que una vez sacado el
material de escalada la mochila sería ligera para el segundo y el
primero no se vería incomodado por ella.
Salimos sobre las 6h, por
delante nos esperaban 1000m de desnivel hasta la base de la vía, y
decidimos repartirnos el porteo 500m cada uno. Yo le hice un poco la
3/14 a Javi porteando los 500 primeros metros, porque los últimos 500m
se hacen un poco más duros, pero lo hice por su bien, para que se
entrenase para Alpes.
Aproximación a la cara sur del Aneto
Durante
la aproximación revisábamos de vez en cuando la foto de la vía que
aparecía en el artículo intentando reconocerla en las paredes que
íbamos viendo.
Cara "sur" (en realidad suroeste) del Aneto
Aproximación a la vía
Sobre
las 10h30 estábamos ya por fin a pie de vía empezando a escalar lo que
considerábamos la pared sur del Aneto. Según el artículo los dos
primeros largos eran los más difíciles y surcaban un sistema de diedros
evidentes. Javier se dio el primer largo, un diedro fisura bastante
vertical de un granito excelente que Javi resolvió de manera elegante.
Cuando me toco el turno a mi, y me coloque la mochila a la espalda me
di cuenta del enorme error que había sido el traer una sola mochila:
Con los dos pares de crampones, los dos piolets, y las botas, el peso
era tremendo y lo que en principio iba a ser un bonito largo de V se
convirtió en una ardua empresa. Ni que decir tiene que tuve que
agarrarme a un fisurero para sacar un paso.
Rimaya a pié de vía
Javi en el primer largo, V en granito excelente
Bueno
la verdad es que el peso de la mochila le hacía desear a uno ir de
primero, al menos así te librabas del suplicio del porteo!
El siguiente largo según el artículo era de V+, lo lideré yo ya con mucha más soltura sin el lastre a la espalda.
Inicio del 2º largo
Cuando
llegué a una repisa cómoda monté reunión y allí empezaron las dudas
sobre el itinerario. El largo que me acababa de dar no me había
parecido en absoluto de V+, más bien era un IV de una par de pasos.
Cuando
llegó Javi lo comentamos y empezamos a tener dudas de si estábamos
siguiendo el itinerario correcto. Aunque bueno en una pared así limpia
y no demasiado vertical es fácil perder la línea, así que seguimos
adelante.
En el siguiente largo, Javi apuró la cuerda y montó
reunión en un bloque. El largo nos pareció III con algún paso aislado
de IV. Por encima de nosotros veíamos cercano el final de la pared (a
un par de largos) lo cual no nos cuadraba mucho pues según el altímetro
aun nos quedaban 170m hasta la cumbre del Aneto y según el artículo nos
debían quedar 4 largos de cuerda por echar.
La duda se iba implantando en nuestras cabezas poco a poco.
En
el horizonte iban formando algunas nubes y había anunciado alguna
probabilidad de chubascos, debía de ser entorno a las 12h, y como el
terreno en el que estábamos parecía mucho más asequible decidimos hacer
el siguiente largo en “ensemble”, con la cuerda tensa y metiendo
seguros intermedios. avanzamos de esta manera unos 60/70 m, hasta una
repisa al comienzo de un diedro que se nos antojo ya de IV y donde
decidimos montar reunión.
Le tocó a Javi ir de primero, resolvió
fácilmente la salida del diedro de IV y le perdí de vista mientras
continuaba ascendiendo.
Inicio del 4º largo, desde la repisa "peligrosa"
De
repente un sonido seco y el grito de “Piedra!!”, me hicieron salir de
mis pensamientos y poner todos los sentidos en lo que oía venir desde
arriba. Hasta el momento la roca había sido excelente, sin mucho musgo,
compacta y ofreciendo buenos emplazamientos para protegerse, sin
embargo en la parte en donde se encontraba Javi la roca estaba
descompuesta y sin querer mi compañero había desprendido una gran laja
que se vino abajo fracturándose y empujando otros bloques.
Angustiado
en la repisa del diedro esperé atento a ver venir el proyectil, de
repente lo vi aparecer justo en la vertical del diedro en el que me
encontraba, era enorme! del tamaño de un ladrillo, iba directo hacia mi
y la única posibilidad era evitarlo en el último momento. La verdad es
que tuve poco mérito y mucha suerte, conseguí esquivarlo por poco
pegando la nariz a la roca y me impacto de lleno en el gemelo. Al
principio sentí un dolor muy intenso y pensé lo peor, pero poco a poco
el dolor se fue calmando y me di cuenta de que sólo tenía un golpe muy
fuerte pero sin consecuencias. Inmediatamente decidí retirarme de esa
reunión, había sido un error colocarla en la base del diedro donde
evidentemente se iban a canalizar todas las piedras, así que alargue mi
unión a la reunión y me baje dos metros para refugiarme en una repisa
mucho más protegida. La montaña me había dado una lección práctica de
cómo no hay que olvidar nunca los peligros objetivos y afortunadamente
había salido airoso.
Javi preocupadísimo se tranquilizo al comprobar
que mis gritos de dolor disminuían rápidamente, y siguió escalando
hasta montar reunión en lo que parecía ya el final de la pared.
Pronto
llegué a la misma, el gemelo me dolía pero no me impedía escalar con
normalidad. La pared se había acabado, apenas si nos quedaban unos
metros para llegar al final y ver donde estábamos con respecto a lo que
nos rodeaba, el altímetro marcaba 3300m así que evidentemente no
estábamos en la cima del Aneto ni a 15m como se indicaba en el artículo
el final de la vía abierta por F.Gomez y F.Carmona. Cuando nos
acercarmos al borde nos dimos cuenta de nuestra situación, nos
encontrábamos en el final de la cresta de Llosás, a unos 100m de la
cima del Aneto! Que podíamos ver perfectamente enfrente de nosotros.

La cima del Aneto desde la salida de la vía (Cumbre de la Ag.Escudier)
No
lo podíamos creer, nos habíamos equivocado de pared! La verdad es que
lo íbamos intuyendo según escalábamos puesto que los largos no
coincidían demasiado con la descripción del artículo, pero aquello fue
la confirmación. Al principio sentimos un poco de decepción por haber
cometido un error tan enorme, pero duró poco porque pensamos que la
escalada había sido muy buena, los dos primeros largos habían sido
excelentes y en general la vía tenía un ambiente sublime, así que
finalmente no importaba tanto no haber segundo el itinerario previsto!
Según
el mapa nos encontrábamos en la cima de la aguja Escudier, desde allí
aún debíamos pasar la aguja Daviu,segudamente la salida del corredor
Estasen y en poco metros estaríamos en la cima. Y después de comer un
chocolate y reírnos con nuestra “cagada” seguimos adelante.

Ambiente en el final de la cresta de Llosás
Sobre
las 14h30 llegamos a la cima en soledad, todo un lujo en el Aneto
después de 4 horas de escalda (no fuimos muy rápidos...) y luego
descendimos por el glaciar hasta el paso de Coronas y desde allí de
nuevo hasta el refugio donde llegamos en aproximadamente 3h desde la
cima.

Foto de cumbre

Descenso por el valle de Coronas
La
pregunta que nos ronda ahora por la cabeza es si hemos seguido un
itinerario conocido o sin quererlo hemos abierto una nueva vía a la
aguja Escudier, puesto que no hemos encontrado ninguna reseña sobre
esta parte de la pared. Aunque si encontramos una lata de atún en el
penúltimo largo, aunque por la situación podría haber caído desde la
cresta de Llosas... Dejo una reseña de la vía pero sólo es orientativa
en espera de recavar información sobre los itinerarios de esta pared.
De
todas formas esto es lo de menos, lo realmente importante fue la
experiencia vivida junto con Javi. Las imágenes y sensaciones que se
quedarán grabadas para siempre en la memoria. Es de agradecer poder
contar con compañeros así.
Croquis cara sur-oeste Ag.Escudier
El
resto del sábado estuvimos descansando y al día siguiente cansados de
andar aprovechamos para hacer algo de deportiva en Sacs, una de las
escuelas próximas a Benasque, antes de coger el laaaargo camino de
vuelta a la realidad.
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